"Amamos porque Dios nos amó primero"

Educador/a:

He escuchado acerca de la gracia y gratitud como una manera de articular nuestra fe como pueblo presbiteriano reformado. ¿Podría decirme más sobre eso?

 

Equipo:

Nuestra incapacidad de articular nuestra identidad está arraigada en nuestra historia. Le puede preguntar a cualquier grupo de líderes, «¿por qué nos llamaron presbiterianos?» y alguien le responderá rápidamente, «porque somos gobernados por ancianos».  Esa es la respuesta correcta, por supuesto, y nos lleva a una afirmación importante de la paridad entre ancianos docentes y gobernantes que es importante para nosotros/as.  Sin embargo, realmente no contesta la pregunta. Muchas otras tradiciones eclesiásticas tienen ancianos/as en su liderazgo, pero no se llaman presbiterianas. Muchas iglesias tienen presbiterios, o algo muy parecido, pero no se llaman presbiterianos. La mayoría de las iglesias reformadas del mundo no se llaman presbiterianas. La iglesia es llamada presbiteriana porque, en un momento de nuestra historia, el conflicto eclesiástico más importante radicaba en cómo la iglesia iba a ser gobernada.

El final del siglo 16 y el principio del siglo 17 en Inglaterra y Escocia, fueron tiempos de revolución en contra de la monarquía, y tiempos de un nuevo y vigoroso debate en cuanto a como el pueblo debía ser gobernado. La discusión abarcó al estado y a la iglesia. En materia política, algunos grupos eran monárquicos, otros favorecían el gobierno de representantes electos, y otros querían la democracia pura. En un debate paralelo en la iglesia, algunas personas creían en el gobierno de obispos; otras en el gobierno de ancianos; y otras, en ser gobernadas por la congregación—de ahí surgen los grupos episcopales, presbiterianos y congregacionalistas. La comunidad cristiana reformada es conocida como presbiteriana sólo en Inglaterra, Escocia, y en su descendencia alrededor del mundo.

 

IEn este período formativo de nuestra tradición, la forma de gobierno era la pregunta más importante. El legado de nuestro origen significa que usualmente comenzamos con asuntos de política cuando hablamos de nuestra identidad. Aunque esto es cierto, esta no es una visión que impulsa décadas de ministerio.

 

Educador/a:

¿Así que la gracia y la gratitud son nuestra identidad presbiteriana?

 

Equipo:

¿Qué es lo que surge de la esencia de nuestra identidad que nos impulsa a practicar la comunidad cristiana,a proclamar el evangelio, y a trabajar por la justicia? La gracia y la gratitud. La gracia y la gratitud describen de manera concisa y sabia el carisma, el don, de la tradición reformada. Cada tradición eclesiástica tiene un don que ofrecer a la iglesia ecuménica. Gracia y gratitud es nuestro don para la iglesia más amplia.

 

La gracia y la gratitud son nuestra visión teológica y espiritual. ¿Qué imagen tenemos de Dios? El Dios de gracia que viene en la creación, en la ley, en los profetas, y por último en la persona de Jesucristo. El Dios que nos sostiene con la gracia continua del Espíritu Santo. El Dios que nos llama a través de la iglesia. El Dios que está por nosotros/as.

La expresión más profunda de esta visión teológica y espiritual viene de la liturgia bautismal francesa escrita por la Iglesia Hugonote durante la Reforma:

 

Por ti, pequeño/a, Jesucristo vino al mundo:

por ti, vivió y mostró el amor de Dios;

por ti, sufrió la oscuridad del Calvario

exclamando al final, «¡Todo está cumplido!».

Por ti Cristo triunfó sobre la muerte, resucitó a una nueva vida;

por ti ascendió para reinar a la derecha de Dios.

 

 

Todo esto fue hecho por ti, pequeño/a,

aunque aún no sabes nada de esto.

Y así se cumple palabra de la Escritura:

«Amamos porque él nos amó primero»

—Liturgia bautismal, Iglesia Reformada Francesa (Versión, Iglesia de Escocia)

 

Educador/a:

¿Cuál fue el proceso de desarrollo de Crecemos en Gracia y Gratitud?

 

Equipo:

Desde hace unos dieciocho meses, el equipo editorial de Congregational Ministries Publishing comenzó a desarrollar nuevos materiales educativos para la niñez de la denominación. Desde las primeras etapas de desarrollo, estuvimos evaluando qué dirección debía tomar el nuevo material.  El equipo estaba seguro de que se tenía que ir más allá de lo informativo. Tenía que ser transformacional.

 

Estuvimos lidiando con la forma de desarrollar un material que articulara nuestra identidad confesional, y que al mismo tiempo animara a la niñez a practicar comunidad cristiana, a anunciar el evangelio, y a trabajar por la justicia.

 

Cuando escuchamos a nuestros colegas de la Oficina de teología y adoración hablar sobre la idea de «gracia y gratitud», supimos que ese era el camino a seguir. Nos pudimos imaginar materiales que ayuden a transformar las vidas de nuestra niñez, y de las personas que les aman, moldeados por la gracia y la gratitud.

 

Educador/a:

¿Qué diferencia hay entre este y los materiales anteriores de la Iglesia Presbiteriana (EE.UU.)?

 

Equipo:

Las historias claves de la Biblia que queremos que la niñez aprenda, son similares a las de cualquier otro material de la iglesia, pero la forma en que se desarrolla la lección revela la gracia de Dios y nuestra respuesta en gratitud.

 

Por ejemplo, nuestro material anterior está basado en el Catecismo infantil. Para darle forma a la lección sobre la historia de la creación, usaríamos la Pregunta 7: «¿Qué creó Dios? Dios creó todas las cosas que existen, las que se ven y las que no se ven». El grupo aprendería lo que Dios crea, pero, ¿experimentarían una transformación?

 

Crecemos en Gracia y Gratitud enfoca las lecciones de forma diferente. Al leer la historia de la creación se descubre el vislumbre de la gracia de Dios en la primera página, escondida en una pequeña palabra, dicha en repetidas ocasiones—bueno. Dios dice que la creación, incluyéndole a usted es, «buena». La palabra tov en hebreo significa «hermoso, abundante, alegre, bien, bueno, lleno de gracia». Dios bendice a la creación declarando que es buena. Por medio de la lección, los niños y niñas experimentarán la gracia de Dios como seres humanos, creados a imagen de Dios, llamados a trabajar con Dios y con otras personas para cumplir el propósito de la creación: glorificar a Dios.

 

La misma historia, diferente énfasis—¡mucho más transformacional!

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